La comunicación con tus hijos

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¿Cómo es la comunicación con tus hijos?, ¿te cuentan sus problemas?, ¿sabes si les ha pasado algo emocionante en el colegio?, ¿es el final del día una puesta en común del tiempo que habéis estado separados?

En el cumpleaños de uno de los amigos de tu hijo coincidís todos los padres del curso y escuchas con asombro como uno de los padres narra a la audiencia historias que le cuenta su hijo de cosas que le han pasado en el colegio. Y tú te preguntas: ¿dónde estaba el mío?, ¿faltó ese día a clase?, ¿es tan despistado que no se enteró?, ¿por qué no me cuenta nada?

No te asustes, no lo estás haciendo mal del todo y éste es uno de los problemas más comunes entre las familias: la falta de comunicación.

Éstas son algunas de las cosas que tienes que empezar a plantearte para mejorar la comunicación con tus hijos. No son pautas a seguir. En la relación con tus hijos no existe una varita mágica. Y nada se logra sin esfuerzo.

1 - Mi hijo no cuenta nada

Antes de quejarte, lo que debes plantearte es si tú le cuentas algo a él. Lo quieras o no tu hijo lleva una vida independiente a la tuya. No sois la misma persona pero sin embargo, lo que sí es seguro es que a lo largo del día le pasan infinidad de cosas y pasa por toda la lista de emociones por las que tú puedas pasar: rabia, amor, envidia, celos…Si tu hijo siente que el estado de sus padres es siempre el mismo, si cuando estás enfadada por algo y te pregunta ¿qué te pasa mamá?, tú le contestas que nada, el niño no entenderá que a ti también te pasen cosas. No se trata de que se convierta en tu mejor amigo y desahogues con él tus penas. Es sólo un niño pero es capaz de escuchar lo que le quieras contar. Un simple: “estoy muy cansada porque hoy el día ha sido un rollo en el trabajo…”, ¿qué tal el tuyo?, incentivará que se produzca un diálogo entre ambos sin que sienta que te tiene que dar un parte diario.

2 - Oír no es escuchar

Es una frase que os sabréis de memoria pero conviene volver a repasar la terminología. Oír a tu hijo contar cualquier cosa sea esta fluida o desordenada, coherente o no, mientras estás pensando en otra cosa no es escuchar. Puede que para ti no tenga ningún sentido pero para él lo tiene entero. No valen los ummmm, sí sí, claro claro, hala muy bien!! Él seguramente no podrá narrar lo que le pasa con un titular, una entradilla y un desarrollo de la noticia. Es un niño y te va a contar las cosas a su manera y probablemente le lleve tiempo. Así que paciencia y respeto porque sí al final de su discurso tú no eres capaz de hacer un resumen de lo que le pasa es que tienes déficit de atención. Tienes que escucharle y repreguntar. Sería muy frustrante que te estuviera contando una anécdota que le ha pasado con un amigo y que otro día te volviera a nombrar a su amigo y tú no te acordaras de su nombre. No pongas el piloto automático cuando escuches a tu hijo.

3 - Tu hijo no está buscando una solución de adultos a sus problemas.

Imagina que tú has quedado con una amiga para contarle un problema y cuando no has hecho más que empezar te interrumpe para aconsejarte: yo lo que haría o lo que tienes que hacer es…y no te escucha más. Seguramente nunca volverás a quedar con esa amiga, al menos para desahogarte. Ahora imagínate lo mismo pero con tu hijo y además súmale la diferencia de edad desde la que tú le hablas. Tu hijo no quiere que le interrumpas, quiere que le escuches. No quiere media hora de una letanía de consejos que no entiende. Escúchale y cuando le aconsejes, procura subir a su nivel. No quiere tus soluciones porque si no le has escuchado lo que le digas no le solucionará nada.

4 - El tiempo. El tiempo no es cualquiera, es un tiempo de escucha, un tiempo de comunicación.

Estamos acostumbrados a que los niños interrumpan el discurso de los mayores y a decirles: ahora no, estoy hablando. Ahora no, pero entonces ¿cuándo? Si nunca le brindamos ese espacio para escucharle solo a él o lo hacemos muy de vez en cuando, si no sabe cuándo es su momento, tampoco sabrá si está interrumpiendo o no. Ahora no pero en un momento hablamos y se habla y se escucha de verdad. Eso cobra otro sentido para el niño porque sabe que es tenido en cuenta y que en breve será escuchado el problema que tenga. Y hablando de tener a nuestros hijos en cuenta, tenemos que saber que ellos saben lo que quieren y lo que no, son capaces de ayudarnos en las decisiones que tomemos que tengan que ver con ellos y les gusta participar en las mismas. Hacer planes entre todos que se discutan entre todos los miembros de la familia es un buen comienzo para aprender a escuchar y a comunicarse.

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